Texto: Juan Esteban Orozco
Ilustración: Isabel Castaño – saibel
“Una vez un niño llamado Juanito estaba caminando por el desierto, y de pronto, a lo lejos, vio una figura brillante. Esa figura era tan hermosa que Juanito quiso tomarla para guardarla en una cajita de cristal que su dulce novia Isabel le había regalado. Corrió y corrió hacia donde estaba la figura, pero esta se alejaba cada vez más, pues temía a esa silueta gris que se acercaba. Al darse cuenta Juanito que no podía alcanzar la figura, se detuvo, se sentó sobre una roca, sacó un lápiz y su Moleskine y empezó a dibujar la figura. Juanito supo que, a pesar de no tenerla, podía plasmar la belleza de la figura en una hoja de papel, y también podía guardarla en la cajita de cristal que su dulce novia Isabel le había regalado.
La figura notó que la silueta gris se detuvo…Vio que hacía unos movimientos raros, sintió curiosidad por saber qué hacía esa extraña silueta gris en la lejanía. Poco a poco se acercó hasta quedar a pocos pasos de Juanito. Al sentir su olor, la figura sobresaltó y sintió una alegría inmensa…Es el novio de mi querida Isabel! lo he encontrado! La figura se acercó hasta que Juanito la vio. Era Che, el gatito de su dulce novia Isabel, que tenía un colar con luces de mil colores, cada uno más bello que el anterior. Juanito se acercó a Ché, lo tomó en sus brazos, y cálidamente le dijo: vamos a casa, que mi dulce novia Isabel te espera
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Que hermosura, que lindo, espectacular…mejor dicho, se nota la inspiración del amor. Vibran y estan llenas de vida las ilustraciones y cada palabra de este cuentico…;)